June 2009

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pregunta de un visitante:
¿Qué pasa en Tartagal y en la Provincia de Salta con los que gobiernan? ¿Aunque sea ilegal hacerlo de momento, es posible que empresas sigan talando árboles para llevárselos en camiones sin que nadie se oponga de verdad aparte de algunos miembros de la Comunidad Wichi en Lapacho Mocho y pocos otros ciudadanos? Así me pareció, así lo ví, y lo digo con todo el respeto del mundo para los ciudadanos de Tartagal y de Salta, y para los lindos bosques del norte.
-Viggo Mortensen

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frase lamentable:
"Los desaparecidos no están ni vivos ni muertos: están desaparecidos".
-Jorge Rafael Videla,militar genocida de la última dictadura Argentina.

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El recuerdo que deja un libro a veces es más importante que el libro en sí.
-Adolfo Bioy Casares

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frase lamentable:
La vida de un judío vale más que la vida de un palestino
-Ehud Olmert,Primer Ministro Israelí

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Some People
some people never go crazy.
me, sometimes I'll lie down behind the couch
for 3 or 4 days.
they'll find me there.
it's Cherub, they'll say, and
they pour wine down my throat
rub my chest
sprinkle me with oils.
-Charles Bukowski

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When we can begin to take our failures seriously, it means we are ceasing to be afraid of them. It is of immense importance to learn to laugh at ourselves.
-Katherine Mansfield

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I always felt that the great high privilege, relief and comfort of friendship was that one had to explain nothing.
-Katherine Mansfield

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My Philosophy of Life
Just when I thought there wasn't room enough
for another thought in my head, I had this great idea--
call it a philosophy of life, if you will. Briefly,
it involved living the way philosophers live,
according to a set of principles. OK, but which ones?
That was the hardest part, I admit, but I had a
kind of dark foreknowledge of what it would be like.
Everything, from eating watermelon or going to the bathroom
or just standing on a subway platform, lost in thought
for a few minutes, or worrying about rain forests,
would be affected, or more precisely, inflected
by my new attitude. I wouldn't be preachy,
or worry about children and old people, except
in the general way prescribed by our clockwork universe.
Instead I'd sort of let things be what they are
while injecting them with the serum of the new moral climate
I thought I'd stumbled into, as a stranger
accidentally presses against a panel and a bookcase slides back,
revealing a winding staircase with greenish light
somewhere down below, and he automatically steps inside
and the bookcase slides shut, as is customary on such occasions.
At once a fragrance overwhelms him--not saffron, not lavender,
but something in between.He thinks of cushions, like the one
his uncle's Boston bull terrier used to lie on watching him
quizzically, pointed ear-tips folded over. And then the great rush
is on. Not a single idea emerges from it. It's enough
to disgust you with thought. But then you remember something
William James
wrote in some book of his you never read--it was fine, it had the
fineness,
the powder of life dusted over it, by chance, of course, yet
still looking
for evidence of fingerprints. Someone had handled it
even before he formulated it, though the thought was his and
his alone.

It's fine, in summer, to visit the seashore.
There are lots of little trips to be made.
A grove of fledgling aspens welcomes the traveler. Nearby
are the public toilets where weary pilgrims have carved
their names and addresses, and perhaps messages as well,
messages to the world, as they sat
and thought about what they'd do after using the toilet
and washing their hands at the sink, prior to stepping out
into the open again. Had they been coaxed in by principles,
and were their words philosophy, of however crude a sort?
I confess I can move no farther along this train of thought--
something's blocking it. Something I'm
not big enough to see over. Or maybe I'm frankly scared.
What was the matter with how I acted before?
But maybe I can come up with a compromise--I'll let
things be what they are, sort of. In the autumn I'll put up jellies
and preserves, against the winter cold and futility,
and that will be a human thing, and intelligent as well.
I won't be embarrassed by my friends' dumb remarks,
or even my own, though admittedly that's the hardest part,
as when you are in a crowded theater and something you say
riles the spectator in front of you, who doesn't even like the idea
of two people near him talking together. Well he's
got to be flushed out so the hunters can have a crack at him--
this thing works both ways, you know. You can't always
be worrying about others and keeping track of yourself
at the same time.That would be abusive, and about as much fun
as attending the wedding of two people you don't know.
Still, there's a lot of fun to be had in the gaps between ideas.
That's what they're made for! Now I want you to go out there
and enjoy yourself, and yes, enjoy your philosophy of life, too.
They don't come along every day. Look out! There's a big one...
-John Ashbery

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" ... El día que nací había un gato esperando al otro lado de la
puerta. Mi padre fumaba en Mar del Plata, en el patio. Mi madre dice
que fue un parto difícil, a las cuatro y veinte de la tarde de un día
de verano. El sol rajaba la tierra. Los jóvenes Borges y Bioy Casares
paraban cerca de ahí, en Los Troncos, alucinando las historias de don
Isidro Parodi. A Borges lo seguían los gatos. En una de sus fotos más
hermosas está junto a María Kodama, que tiene uno en brazos; Borges lo
acaricia como a un amigo.
A mi un gato me trajo la solución para Triste, solitario y
final. Un negro de mirada contundente , muy parecido a Taki, la gata
de Chandler. Otro, el negro Veni, me acompañó en el exilio y murió en
Buenos Aires. Hubo uno llamado Peteco que me sacó de muchos apuros en
los días en que escribía "A sus plantas rendido un Ieón". Viví con una
chica alérgica a los gatos y al poco tiempo nos separamos. En París,
mientras trabajaba en "El ojo de la patria", en un quinto piso
inaccesible, se me apareció un gato equilibrista caminando por la
canaleta del desagüe. Para sentirme más seguro de mi mismo puse un
gato negro al comienzo y uno colorado al final de "Una sombra ya
pronto serás".
Para decirlo mal y pronto: hay gatos en todas mis novelas. Soy
uno de ellos, perezoso y distante. Aunque nunca aprendí la sutileza de
la especie. Ahora mismo, una de mis gatas se lava la manos acostada
sobre el teclado y tengo que apartarla con suavidad para seguir
escribiendo. Hace cinco meses que no prendemos un cigarrillo. Juntos
sufrimos el vejamen de la abstinencia y !a vida limpia. Hace unos
meses esta habitación era un quemadero de fragancias maravillosas.
Tabacos de la Argentina, de Cuba y de Holanda, ya no; resignamos algo
de la utilería que compone a los duros: cigarrillos, sombrero,
impermeable, el revolver de juguete.
Los fantásticos vampiros de Matheson; entre los que estaban
Laurel y Hardy y el realismo romántico de Chandler, sobreviven a las
modas y las vanguardias porque el lector quiere verse ahí en sangre de
papel. Necesita leer sus miedos. Con eso Stephen King escribe ahora
una obra excesiva e inquietante. En uno de sus libros, un personaje
acusa de plagiario al narrador, le mata el gato y se lo deja frente a
la puerta. Es un momento insoportable en la literatura de terror. Algo
cercano a los escalofriantes efectos de H.P. Lovecraft.
Todos los escritores con corazón se han ganado un gato que los
sigue y los protege. Tal vez el de Gibbins, cercado por el fuego, le
haya pedido auxilio en nombre de los gatos inspiradores: el de Dante,
el de Baudelaire, el de Lewis Carrol, el de Borges. Y ahí fue el
director de pobres películas, a purificarse en el incendio y cumplir
con el ritual de todos los demonios.
Un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo. No es
posible usar al gato para nada personal, no hay manera de
privatizarlos. En "La noche americana", Francois Truffaut aconseja a
las realizadores de cine no meterse jamás con un gato en acción.
También me lo dijo Hector Olivera a la hora de escribir el guión de
"Una sombra ya pronto serás". ¿Cómo hacer para que dos gatos de cine
interpreten disciplinadamente a los que aparecen en la novela? Yo los
puse en el libreto nada más que para aplacar mis miedos. Con una
sonrisa; Olivera me dijo que estaba loco: un gato actor, el negro,
tendría que seguir al personaje de Miguel Angel SoIá, lavarse a su
lado comerse una laucha y echarse a dormir. El otro un colorado,
aparece al final, poco después que Pepe Soriano, el Coluccini de la
película, haya tenido una charla con Dios. Olivera decidió que no
hubiera gatos, pero creo que estoy a tiempo de convencerlo de que
ponga al menos una silueta. Cuando hablábamos de eso, todavía Gibbins
no se había arrojado al incendio. Yo creía, Dios me perdone, que
Matheson se había muerto de viejo. Pero no: allí estaba, peleando
frente al fuego, apartando maderas en llamas, abriendo un camino para
que su gato pudiera escapar con él. En el revoltijo alcanzó a salvar
una carpeta con su último manuscrito. Es que siempre cuando uno
rescata un manuscrito, hay un gato adentro.
Cuando yo era chico mi gato Pulqui era mono, león, pirata y
bandolero. Yo lo acechaba entre las plantas del jardín y me le tiraba
encima con el cuchillo de madera entre los dientes. Ahora mi hijo
combate contra la gata Virgula que le devuelve los golpes. Son
arañazos de mentira, en un revoltijo de sillas volteadas y malvones
floridos. Las suyas, como las mías antes, son fantasías de selvas y
mares, de castillos y mosqueteros. Esos años felices e irrecuperables
en los que uno aprende, si aprende algo, que los gatos nos traen a
domicilio el misterio de la creación. Chandler les atribuía toda la
sabiduría y creía que provocaban la explosión creadora. Un día le
pidieron que hablara de Philip Marlowe y prefirió que fuera Taki la
que la hiciera por él. Pretendía que era la gata quien escribía sus
novelas bien entrada la noche: A mí suele pasarme algo parecido.
Richard Matheson perdió todo; la casa los muebles y los premios,
pero alcanzó a salvar lo esencial: esa mirada que lo sostiene por las
noches, cuando la palabra no viene y la novela no avanza. Esa mirada
que nos atornilla al sillón, ese ronroneo que precede a la llegada del
diablo.
Poe, Lovecraft y Matheson asociaron los gatos al horror; en los
dibujos animados Willam Hanna y Joe Barbera le dieron a Tom el papel
de víctima y al ratón Jerry el de la picardía. El gato Félix fue un
gran héroe yanqui de los año treinta, puritano y travieso. El Fritz
the Cat, de Ralph Baskhi y Robert Crumb, sintetizó los eróticos y
crueles años de mi juventud; apareciendo en 1968, Fritz es el primer
gato de dibujo que vuelve de Vietnam, se droga, callejea de un
prostíbulo a otro, fuma como un escuerzo, duerme con las mejores
chicas, incluida su hermana, y termina asesinado por una gata vieja a
la que había abandonado en tiempos mejores.
En cambio, Walt Disney detestaba a los gatos. Recién en 1970 se
decidió a crear un personaje que, por supuesto, no le dejó éxito ni
plata. Disney era uno de esos tipos que nunca se hacen querer por los
gatos. Creo que fue Chandler quien lo dijo. No se si en la biografía
del detective Marlowe o en la propia. Hace unos días, una
investigadora que prepara un libro de reportajes a escritores
argentinos nos pidió a sus entrevistados que trazáramos cada uno una
breve autobiografía. ¿Como hacerlo? ¿Cómo hablar de nosotros si no
sabemos quienes somos? Le dije que yo no tengo biografía. Me la van a
inventar los gatos que vendrán cuando yo esté, muy orondo, sentado en
el redondel de la luna."
-Osvaldo Soriano (fragmento de "Educación Sentimental")

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Papel de arroz
Mariano, los chicos interrumpen el fulbito
para dejarme pasar.
Soy el hombre del piloto
abrazado a su botella de Wild Turkey
caminando sobre papel de arroz.
Tres miligramos a la mañana
y tres a la noche, hacen que no me preocupe
por mis ejercitos metafísicos.
¿Te acordás, Mariano, cuando salimos
escoltados por la policia
de aquella cancha oscura y peligrosa?
¿No era glorioso sonar en todas las radios
y poder identificar a nuestros héroes?
-Fabián Casas

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ways and means
ways and means got popped for indecency
come and teach me to read
pumpkin done went splat
get the cleanup crew
the evening news just shot itself
will you make the wake?
senators crawling through air ducts
claim the playground is made up of natural
old men and women will canoe you across
the big belligerent muddy
you won't pay too much
just expose your ways and means
the lifeguard is inattentive
the water never was that deep
come and teach me the bone
who lives there
how the doors open when you smile
the war is not going anytime soon.
-Scott Wannberg

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S. A. Griffin Two-Step
The sun shines in your back door someday.
We sang loud in the Aleutians.
Sky divers have your poems written in their skin.
Diana Bonebrake sings and we
walk backward up a mountain range.
The medicine bag is full of dancing men and women.
Permission to climb aboard.
For whatever ails you
we got it.
The highway has no press agent
and rubs our stomach as we glide North
toward epiphany and damn right.
God is a sumo wrestler attempting to lose weight.
Dreams have their own political party,
and you can tell the border guards your real name.
The sun shines in your front door someday.
We sing wherever we will have us.
-Scott Wannberg

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Sombra, trémula sombra de las voces.
Arrastra el río negro mármoles ahogados.
¿Cómo decir del aire asesinado,
de los vocablos huérfanos,
cómo decir del sueño?

Sombra, trémula sombra de las voces.
Negra escala de lirios llameantes.
¿Cómo decir los nombres, las estrellas,
los albos pájaros de los pianos nocturnos
y el obelisco del silencio?

Sombra, trémula sombra de las voces.
Estatuas derribadas en la luna.
¿Cómo decir, camelia,
la menos flor entre las flores,
cómo decir tus blancas geometrías?

¿Cómo decir, oh Sueño, tu silencio en voces?
-Octavio Paz

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The beginning of love is to let those we love be perfectly themselves, and not to twist them to fit our own image. Otherwise we love only the reflection of ourselves we find in them.
-Thomas Merton

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The tighter you squeeze, the less you have.
-Thomas Merton

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On Turning Ten
The whole idea of it makes me feel
like I'm coming down with something,
something worse than any stomach ache
or the headaches I get from reading in bad light--
a kind of measles of the spirit,
a mumps of the psyche,
a disfiguring chicken pox of the soul.

You tell me it is too early to be looking back,
but that is because you have forgotten
the perfect simplicity of being one
and the beautiful complexity introduced by two.
But I can lie on my bed and remember every digit.
At four I was an Arabian wizard.
I could make myself invisible
by drinking a glass of milk a certain way.
At seven I was a soldier, at nine a prince.

But now I am mostly at the window
watching the late afternoon light.
Back then it never fell so solemnly
against the side of my tree house,
and my bicycle never leaned against the garage
as it does today,
all the dark blue speed drained out of it.

This is the beginning of sadness, I say to myself,
as I walk through the universe in my sneakers.
It is time to say good-bye to my imaginary friends,
time to turn the first big number.

It seems only yesterday I used to believe
there was nothing under my skin but light.
If you cut me I could shine.
But now when I fall upon the sidewalks of life,
I skin my knees. I bleed.
-Billy Collins

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Forgetfulness
The name of the author is the first to go
followed obediently by the title, the plot,
the heartbreaking conclusion, the entire novel
which suddenly becomes one you have never read,
never even heard of,

as if, one by one, the memories you used to harbor
decided to retire to the southern hemisphere of the brain,
to a little fishing village where there are no phones.

Long ago you kissed the names of the nine Muses goodbye
and watched the quadratic equation pack its bag,
and even now as you memorize the order of the planets,

something else is slipping away, a state flower perhaps,
the address of an uncle, the capital of Paraguay.

Whatever it is you are struggling to remember,
it is not poised on the tip of your tongue,
not even lurking in some obscure corner of your spleen.

It has floated away down a dark mythological river
whose name begins with an L as far as you can recall,
well on your own way to oblivion where you will join those
who have even forgotten how to swim and how to ride a bicycle.

No wonder you rise in the middle of the night
to look up the date of a famous battle in a book on war.
No wonder the moon in the window seems to have drifted
out of a love poem that you used to know by heart.
-Billy Collins

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The man who does evil to another does evil to himself, and the evil counsel is most evil for him who counsels it.
-Hesiod

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Last edited: 23 August 2009 09:38:06